Tiempo del áGora: Tiempo de participación popular en plazas y jardines a la hora de tomar decisiones políticas: pactos con otras fuerzas políticas, elecciones de representantes, incluidos “cargos” remunerados, claro está.
El entendimiento y la comunicación con los vecinos de este o aquel barrio no va más allá de poder responder a preguntas tales como: "qué problemas tenéis en la calle, en el barrio o con el pipicán…". Además se perdería mucho tiempo en consultas, dimes y diretes, para llegar, al final, haciendo lo mismo que tomando decisiones entre cuatro.
Se acabó el tiempo del ágora. Volvemos a los años mil: al centralismo democrático, a la dictadura del secretariado.
JG, 11 de febrero de 2016

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